Reseñas bibliográficas
Por Dr. J.J.M.M. van Kessel
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Ina Rösing: Abwehr und Verderben: die schwarze Heilung. Nächtliche Heilungsrituale in den Hochlanden Boliviens. Mundo Ankari 3. Zweitausendeins. Frankfurt a.M., 1990. (Edición castellana en preparación. |
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Apareció un nuevo tomo del ciclo Mundo Ankari, que desde 1987 publica la Doctora Ina Rösing, siquiatra y antropóloga, sobre la medicina callawaya. El primer tomo trató de la expulsión de la pena - la “mesa gris” - y el segundo, de los rituales terapéuticos “blancos”. Este tercer tomo tiene por tema la brujería, la “mesa negra”, que saben ejercer los callawayas, estos famosos yerbateros andinos, descendientes de los legendáricos médicos del Inca. La autora es siquiatra y se interesa especialmente por el brujo y sus clientes que agobiados por sus penas y angustias, le encargan una “curación negra” para combatir a los enemigos que les amargan la vida. El objetivo del ritual negro está expresado en el título de este tomo: Defensa y perdición. La curación negra. Rituales terapéuticos nocturnos de la sierra de Bolivia. El plan del libro permite leerlo sin conocer los tomos anteriores. Después de introducirnos en la región y en el tema del libro, la autora comienza su primera parte - la base de datos - con una descripción deslumbrante de la realidad “negra”, la maldad más enfermante, que es la base social de la curación negra. En los capítulos 3-4-5 encontramos la descripción de tres sesiones representativas, en una escala cresciente de negritud: 1. kutincha que devuelve el mal a su origen: el malhechor, y busca justicia; 2. persecución y amarre del enemigo; 3. la muerte del enemigo ritualmente anticipada. La segunda parte del tomo analiza estos rituales de la curación negra: un análisis intracultural de la mesa negra en que la autora descubre sus raíces incaicas y su presencia pan-andinas (cap. 6) y un análisis transcultural con observaciones sobre el valor curativo de la mesa negra de los callawayas (cap. 7). Es tan impresionante y aterradora la descripción de la realidad social (cap. 2), tan chocante y fuerte, tan negra, que nadie puede acusar a la autora que es una gran admiradora de la medicina callawaya, del romanticismo que animó una corriente del indigenismo desde los años ‘30. En el cap.7 la autora destaca la presencia general y apremiante de la “realidad negra” en nuestra sociedad europea y la ausencia de una “curación negra” entre nosotros. Pero, en vez de un ritual de la enemistad que persigue la catarsis de la víctima amargada, nosotros conocemos solamente unas técnicas de desahogo y objetivación simbólica de sentimientos “fuertes”, como en la dinámica de grupos. Sabemos que la brujería andina es casi inaccesible para el antropólogo. En su consecuencia, la literatura existente sobre el tema es realmente pobre, careciente de observación directa, enfocada en la víctima, sin observación directa, sin descripción cabal del ritual negro, distinguiendo y separando brujería de medicina andina, apartando el brujo del curandero andino y, además, una antropología “muda”, que no entrega la palabra del brujo que acompaña (e interpreta) su ritual. Rösing en cambio observa personalmente y en forma participativa el ritual, registra y analiza la palabra que “lo hace hablar”. Donde otros enfocan la víctima, ella se dedica al cliente y estudia la brujería andina en su contexto: la medicina andina. En toda la literatura antropológica no existe información de primera mano sobre el tema, aparte quizás del trabajo de Bolton que asistió a una sesión pero que no la registró tan completa (p.361). Mundo Ankari supera definitivamente este vacío.Observamos unos detalles y particularidades: - Donde otros autores se limitan a hablarnos sobre la brujería, Rösing nos lleva a presenciar las ceremonias. - Muy notoria es la presencia continua de la investigadora en el teatro de las ceremonias: en efecto de su actitud crítica y auto-crítica y de su perfeccionismo en la registración. - Los rituales son muy variados y complicados y en honor a su variedad, el tema es tratado con amplitud. La brujería es considerado en su contexto real, la medicina andina. De este modo, el plan de la obra exije varios tomos. Por otra parte, el plan de cada tomo permite su lectura independiente de los otros. La autora atiende cuidadosamente fines didácticos y de sistematización. Sin embargo, entre lectores que conocen los tomos anteriores, estas buenas cualidades podrían provocar en algunas páginas una reacción de “¡Más de lo mismo!”. - Otro detalle es, que la autora distingue claramente la brujería de origen andina, callawaya de aquella de origen europea. - Otro es, que ella no trata en este tercer tomo el asesinato ritual, que es la “mesa más negra” en la escala ética de la brujería, y su “polo duro”. Esta clase de brujería será tratada en el próximo tomo. - Lo que más preocupa es que la autora tampoco trata el aspecto ético de la brujería. Sentimos esto como una deficiencia en la obra, explicable cuando la víctima de la mesa negra (casi) queda eclipsada para enfocar mejor el cliente del brujo. Aunque para el cliente no aparece otro modo de curarse que mediante el ritual negro y a costo de sus enemigos, la ejecución del ritual negro es considerada, siempre y por todos, una maldad que merece severo castigo, y un gran problema social. Sin embargo, a la autora interesa el valor curativo para el cliente, no el daño en la víctima o el daño social, aunque ella es conciente que la moneda tiene dos caras (p.164). Hay que dejar en claro, que la medicina andina no es de ningún modo una técnica amoral, como es talvez el caso de la sicoterápia clínica de Occidente. - Característico preponderante del libro es su enfoque de la brujería andina como sicoterápia. Igual que el médico callawaya, la autora considera la brujería como terápia (sicoterápia negra, curación simbólica) que tiene por efecto una catarsis curativa (p.67; p.71). En el centro de su interés está la relación entre el brujo y su cliente, hasta casi eclipsar la victima de la brujería. El cliente es considerado como víctima de la “realidad negra” de la sociedad: envidia, odio, engaño, violencia, daño. Se enferma en su impotencia y amargura y sufre de una demoralización patológica que necesita una curación negra. Es así que Rösing trata al brujo como curandero y el embrujo como sicoterapia simbólica, basada en la catarsis. La autora, como siquiatra, tiene mucho interés en el valor curativo de la mesa negra (p.410,ss). Su investigación enfoca el proceso del tratamiento simbólico. Se siente confirmada en su teoría de los factores comunes - common factor theory - que explica la eficacia de la sicoterapia simbólica por la fe, compartida entre terapeuta y cliente, en el ritual y la simbología que se manejan (p. 57), y opina que, la siquiatría clínica ha de aprender mucho (p.61), en teoría (p.426) y en técnica de la curación simbólica callawaya, como por ejemplo en lograr la catarsis del cliente amargado y demoralizado (p.232). La parte fuerte y más impresionante de la investigación participativa de Rösing es su excelente información. Para tal fin, registró 38 sesiones nocturnas muy variadas de mesa negra y unas 50 conversaciones con informantes. Además, registra diálogos y oraciones en forma completa. Si todo esto fuera poco, ella cumplió el aprendizaje sistemático en esta ritualística con 2 “laikas”: especialistas andinos de la curación negra. No cabe ninguna duda que este tercer tomo continúa el alto nivel de Mundo Ankari. Es una obra maestra que marca varias excelencias. Aparte de su impresionante base de datos, registrados con una dedicación y una persistencia, una sistemática y una técnica etnográfica que no facilmente serán superadas, la obra marca otra excelencia más: su autora supera decididamente la etnografía elementarista, por la perspectiva fenomenológica, simbolísta de su marco teórico. Consecuente con esta perspectiva, ella observa, registra y analiza en forma privilegiada los abundantes diálogos, oraciones y conjuraciones que se desarrollan en las ceremonias. No perder los estribos de la auto-crítica en estas condiciones de participación tan intensiva y absorbente, ya es una demostración de calidad profesional. Como si todo esto fuera poco, Rösing hizo uso delicado y frecuente del registro fotográfico y la grabación magnetofónica. Las abundantes fotografías, de excelente calidad, con que sus libros están ilustrados forman un precioso elemento descriptivo. Otra excelencia que registra el libro es la alta calidad didáctica con que la autora sabe presentar una materia tan variada y compleja. De gran utilidad didáctica son también - además de las fotografías - las “cajas temáticas” y los cuadros. Buenos y útiles son también los registros de materias y de autores. En breve, se trata de una obra clásica, definitivamente maestra, de la que ningún estudioso de la medicina andina en el futuro podrá prescindir. Es de gran relevancia para el conocimiento y valoración de la medicina callawaya y de la cultura andina en general. Abre perspectivas muy prometedoras a la sicoterapia y la siquiatría clínica, agotadas por la tecnificación y vaciadas de sentido por la carencia de valores transpersonales, religiosos.
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Los dioses andinos de la lluvia o el manejo simbólico del clima.; Segundo Ciclo ANKARI: Rituales Colectivos en la Región Kallawaya, Bolivia; Mundo ANKARI, Vol. 5. Ina Rösing, Madrid: Iberoamericana – Vervuert, 2003 |
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Con el quinto volumen de su obra maestra MUNDO ANKARI, aparecido en Ulm, Alemania, la Doctora Ina Rösing - a continuación: IR - inicia el segundo ciclo ANKARI. Los volúmenes de Mundo ANKARI 1-4, que constituyen el primer ciclo, trataron de los rituales de salud, practicados por los Kallawayos, los famosos curanderos andinos portadores de una rica tradición médica precolombina. Los Kallawayas son curanderos y ritualistas. Tradicionalmente se los aprecia en la literatura etnográfica andina como hierbateros, por sus conocimientos farmacológicos, pero no por sus prácticas sicoterapéuticas al estilo andino, con que curan, dentro del ambiente andino, en el contexto cultural de su pueblo y mediante sus rituales al hombre enfermo de angustias por zelos, penas, rabies, melancolías y otros desequilibrios afectivos y sentimentales. Más allá de los rituales curativos particulares que se desarrollan en el ambiente de la familia, los Kallawayas son también los maestros del ritual colectivo con que responden a las angustias y necesidades de la comunidad o del pueblo entero. A estos rituales colectivos de los Kallawayas se dedica el ciclo II, que comprende los volúmenes 5-6-7 de la obra magna de Ina Rösing: “Mundo ANKARI ”. Es que la competencia curativa del maestro suele incluir, además de las personas, también su medio: casa y patio, chacra y ganado, clima y naturaleza del territorio. Esto ocurre particularmente en el caso de anomalías y desequilibrios que amenazan la vida del ayllu. Una prolongada sequía amenaza la cosecha de la chacra y los pastos del campo, trae hambruna a la comunidad y significa una necesidad existencial colectiva, la que exige un ritual colectivo especial de curación: paraman purina, la llamada de la lluvia. Mundo ANKARI 5 nos presenta, por vez primera en toda la historia de la etnografía, una documentación completa de este ritual andino y kallawaya, practicado desde tiempos precolombinos a la sombra de la semi-clandestinidad y vigente hasta hoydía. Hasta ahora faltaba sustancialmente en la etnografía andina una documentación del ritual colectivo de los Kallawayas, tanto el ritual cíclico-agrario, como el ritual de necesidad incidental. Esta tarea asumió la autora, a pesar de la inmensa variedad regional y diacrónica del ritual colectivo y de los numerosos proscenios donde éste se desarrolla. El recién aparecido volumen 5 trata del ritual de la ‘llamada de la luvia’ en tiempos de sequía. El volumen 6, así nos promete la autora, será un estudio del ritual colectivo completo - tanto el ritual cíclico como el ritual oportuno de necesidad - tal como se desarrolla en un pueblo determinado de Kallawayos: Amarete. En el volumen 7, ella se propone a estudiar el ritual colectivo para la salud del ganado que se desarrolla en las alturas de la misma región, y con que se sierra el segundo ciclo de ANKARI. En su esencia, el volumen 5 presenta - después de una introducción del tema, que incluye el contexto geográfico y bibliográfico como también los métodos y técnicas usadas - tres variantes del ritual del ‘paraman purina’ tal como éste se realizó durante la desastrosa sequía del año 1987 en el pueblo de Charazani (cap. 3-4-5); luego su variante en el pueblo de Quillabaya (cap. 6) y varios otros pueblos agrícolas (cap. 7) y ganaderos (cap. 8) de la región. Finalmente analiza los principales variantes y define el núcleo esencial del ‘paraman purina’ (cap. 9), para terminar comparándolo con los escasos datos históricos y con los relatos muy deficientes de la bibliografía (cap. 10). A este último capítulo se agregan - más bien a modo de anticipo - las principales conclusiones a modo de tesis o hipótesis, que esperamos posteriormente sean retomadas. La documentación presentada en el volumen 5 incluye, además de una revista completa de los pocos y muy deficientes estudios y referencias a la “llamada de la lluvia”, una descripción detallada del complicadísimo ritual en tres de sus variantes y presenciado en tres oportunidades. Es destacable el uso óptimo de dos poderosas herramientas de observación: la grabación y la fotografía. Con la grabadora IR capta consultas, conversaciones y oraciones durante el desarrollo del ritual, y posteriormente gran número de diálogos con los ritualistas, comentarios y explicaciones. Al mismo tiempo ella maneja la máquina fotográfica con delicadeza y con sorprendiente eficacia técnica, artística y documental. Con estos dos recursos la autora logró hacernos presentes, como en vivo y en directo, ante los protagonistas del ritual y darles una cara y una personalidad propia. El lector se siente llevado a las sesiones del curandero y presenciar el ritual, que es fuertemente marcada por la personalidad del curandero y por su estilo personal. La viva presentación personal de cada uno de los ritualistas responde a una característica propia del ritual andino la que siempre y en cada caso es un ritual personal del maestro y propio para el caso particular. Esta característica lo hace único e irrepetible. El libro impresiona por la precisión y amplitud de su base de datos, recolectados con todo rigor de la metodología, pero también con la flexibilidad y creatividad que exigen el caso y la ocasión, el terreno y la situación. Esto - aparte de ser un gran mérito de la investigadora - es también sintomático para la nueva antropología. La creatividad de la investigadora - la que en última instancia “produce el dato” y que “crea el conocimiento”, - la hace inevitable y acentuadamente presente en el informe final, el libro. En ningún momento IR se esconde detrás de una pretendida y falsa “objetividad científica”. Todo lo contrario: en su observación participante, ella pasa a ser un personaje más en el proscenio del ritual, donde se encuentra con numerosos compadres y comadres. Estos, y aún los maestros ritualistas mismos, la consideran como una actora más y una conocedora del ritual colectivo que se desarrolla. Centenas de veces aparece el pronombre de la primera persona singular: yo, mi, me..., y contínuamente nos informamos de los recursos casuales y especiales para la recolección de datos, como también de los límites y los limitantes que IR tuvo que enfrentar y remediar o simplemente admitir. Con el riesgo de provocar la inquietud y la crítica de los filósofos de la ciencia por la acentuada presencia activa de la investigadora misma en el proscenio de la investigación, IR enriquece de este modo sustancialmente la metodología clásica de la investigación etnográfica, tradicionalmente interesada en el ritual, la mitología, la cosmovisión de..., siempre pretendiendo interpretarlo y explicarlo demitologizando y racionalizando la cultura diferente, no-occidental, y siempre persiguiendo aquella objetividad científica. Sin embargo, la autora misma en una sana actitud de auto-crítica no evita la pregunta metodológica por la objetividad y la cientificidad de su - y de la - etnografía. Y nos promete una respuesta (p. 557), que con mucho interés esperamos encontrar en un próximo volumen. Sea dicho también, que la presencia continua y acentuada de la investigadora en el informe no quita para nada la amenidad a la lectura. IR es una verdadera maestra de la palabra. Su redacción no es solamente amena, viva, entretenida y fascinante, sino también lúcida, transparente, penetrante y precisa. Al mismo tiempo el desarrollo de su discurso es como en sus libros anteriores: clásico y bien estructurado. Sin embargo, en ANKARI 5 estamos en el primer tomo del ciclo II lo que puede justificar que el capítulo final parece más bien pobre en conclusiones y no satisface realmente sino como anticipo de conclusiones, por completar en los siguientes tomos. Básicamente encontramos aquellas conclusiones que resultan de la confrontación crítica de los datos presentados con (las apertas deficiencias de) la bibliografía existente sobre el tema. Dicho sea inmediatamente que el libro es completo en si mismo y se lee perfectamente bien sin conocer los tomos anteriores de Mundo ANKARI, y sin esperar la aparición de los tomos venideros. Destacamos una discusión crítica exhaustiva de la bibliografía pertinente, en algunos casos una crítica cáustica (pp. 363, 382, 506-7). Por otra parte, ella reconoce cabalmente los vacíos en su propia base de datos (p.444). La edición y la impresión del libro son, igual que los volúmenes anteriores, de excelente calidad técnica y estética. Las abundantes fotografías además de ser hermosas constituyen una documentación inigualable. Agregamos aquí unas observaciones puntuales: Igual que en el primer ciclo, IR critica despiadadamente la ‘etnografía muda’ en la bibliografía usual sobre el tema (la que describe rituales sin citar las oraciones, diálogos, conversaciones en la consulta de la coca, etc.) e insiste en una ‘etnografía hablante’ (pp. 97-117; 533-548), que deja saber quiénes son las divinidades destinatarias del ritual y de sus ofrendas y cuál es su modo distintivo de actuar: no concediendo favores y gracias como el dios transcendental de los cristianos, sino respondiendo a las ofrendas en términos de reciprocidad. La autora domina perfectamente el quechwa de la región y procura transcribir, junto con una cuidadosa y concienzuda traducción, grandes partes de las oraciones enunciadas por los ritualistas. Parece no dominar tanto el aymara, la lengua vernacular de una minoría de comunidades indígenas de la región bajo estudio. Esto podría dejar una mancha blanca en el panorama investigado, porque ignorar los dos grupos lingüísticos de la región en relación con las diferencias rituales - y con ellos las dos tradiciones originarias - dejaría fuera de foco una posible fuente explicativa de estas diferencias. Un enigma fascinante que pica continuamente su curiosidad de investigadora es la figura del “Ankari”: divinidad del viento, servicio de otras divinidades, mensajero. En ocho de los diez capítulos IR analiza y discute el significado de este personaje variable y fluido y que se desdobla, indagando su función ambigua en el proceso ritual del Kallawaya. Como tema de gran relevancia aparece en el libro la relación de reciprocidad del andino con sus dioses y en su consecuencia la permanente deuda de ofrendas (Opferschuld) con ellos que carga su conciencia y que marca su culto. La conciencia de su permanente deuda en ofrendas y pagos, lo lleva a pedir perdón en todas sus oraciones y a presentar siempre nuevas ofrendas para conseguir el alivio en sus necesidades. Esta conciencia y esta actidud dominan todo el ritual, en claro contraste con el pensamiento cristiano que, según IR, considera en vez de una relación recíproca, solamente la transcendencia de dios, cuyas bendiciones y favores son pura gracia. Otros temas de atención casi continua y preferencial, aparte de la figura del Ankari y del Opferschuld, son: los destinatarios del ritual de la lluvia; los componentes esenciales del culto: ofrendas y oraciones; los ‘parayoq’ - ¿quiénes son los dioses de la lluvia? - y la lógica del ritual andino: agradar y molestar a los dioses para conseguir sus dones. Los capítulos 3 a 8 forman la parte central del libro en que se nos describen los múltiples variantes regionales del ritual de la llamada de la lluvia. Estos forman un panorama sumamente complejo y complicado de ritos y símbolos. No siempre es posible interpretarlos y explicar su significado. Es más: nos enconamos con aparentes incompatibilidades y contradicciones en el sentido de los diferentes elementos rituales. IR no pretende armonizar a todo costo las diferencias en el ritual de los diferentes pueblos kallawayas, ni explicarlas cuando no son explicables. No parte de una teoría interpretativa ni de principios o normas absolutas del culto y de su simbolismo. Ella parte simplemente de la diversidad de estos datos reacios. En sus intentos de interpretarlos - véase capítulo 7 - procede con una fidelidad absoluta a la realidad observada, dejando talvez insatisfechos a los teóricos y los investigadores de escritorio deseosos de un cuadro armonioso y lógico que agrada a nuestras pautas estéticas. El resultado es que el libro ofrece sendas descripciones de rituales de la lluvia como base de datos, pero la cosecha en hipótesis interpretativas - al final del primer tomo de este ciclo - es, a la vez que valiosa y pura, relativamente parca. Si tenemos que señalar una carencia, sería la falta de mapas geográficas. En todo el libro encontramos no más que un pequeño mapa local, sumamente útil, pero sin mapa de ubicación (p.351). No podemos ubicar lugares y pueblos más distantes, como Socaire, Lircay, Manco Kapac, Corani, Arani, Huancabamba, Huancaraylla, Chucuito, Pucarani, Compi, Chinchero y muchos otros más cuyo ritual de lluvia se discute en la bibliografía estudiada por la autora. Tampoco podemos ubicar los numerosos cerros sagrados, locales, regionales o distantes, donde se desarrollan estos rituales.
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Religión, Ritual y Vida Cotidiana en los Andes: Los Diez Géneros de Amarete; Segundo Ciclo ANKARI: Rituales Colectivos en la Región Kallawaya, Bolivia; Mundo ANKARI, Vol. 6. Ina Rösing, Madrid: Iberoamericana – Vervuert, 2003. 878 pp |
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La obra MUNDO ANKARI, sobre rituales de los Kallawayas de Bolivia, quedó completa con la aparición del sexto y último volumen, titulado Religión, Ritual y Vida Cotidiana en los Andes: Los Diez Géneros de Amarete. Recordemos: los 4 volúmenes del primer ciclo de la serie aparecidos entre 1987 y 1991 tratan de manera clásica y absolutamente definitiva sobre los rituales curativos de los Kallawayas en el círculo de la familia (*). El segundo ciclo investiga sus rituales colectivos y pretende “superar los deficits en el tratamiento de estos rituales”. El volumen 5 trata de los rituales para llamar la lluvia y el actual volumen, con el extraño titulo: “Los diez géneros de Amarete”, trata de los rituales colectivos en Amarete, una comunidad particular de la región Kallawaya, que merece atención especial por la curiosa organización social en que se basan sus ceremonias: “los diez géneros”. Son géneros simbólicos de las personas con amplias repercusiones prácticas en la vida cotidiana, la religión y el ritual. Su fundamento es el género de la chacra que cada comunero, tanto hombre como mujer, posee y trasmite a sus hijos (pp. 106-107). Así se encuentra: hombres masculinos, hombres masculinos-masculinos, hombres masculinos-femeninos, hombres femeninos-masculinos, hombres femeninos - femeninos, mujeres masculinas-masculinas, ...etc. Curioso es también el que los amareteños pueden cambiar su género simbólico, de manera que entonces deben sentarse, caminar, bailar, actuar y ofrecer sacrificios de una manera diferente a la de antes. Es el caso de algunos cargos de representación comunal con género propio. Al asumir un cargo con género se deja a un lado el propio género de chacra por el tiempo que dura el cargo. En última instancia, el género simbólico es determinado por el sol (salida/ocaso) y el cuerpo humano (derecha/izquierda) y sus dos indicadores resultan ser hanan/hurin (arriba/abajo), y kuraq/sullk’a (mayor/menor). La pregunta impaciente del lector es: El sistema de los múltiples géneros simbólicos, ¿es algo más que una simple curiosidad? ¿Tiene un real sentido transcendental para el mundo amareteño? Sin duda es esto el caso. El género (biológico y simbólico) es el principio de la organización social y del orden cosmológico (cf. p. 636). La máxima es que “todo debe estar pareado, casado” - cada cosa con su contraparte: ofrendas, chacras, aguas, rituales, dirigentes, etc. - para que sea completa, estable y equilibrada, operativa, eficiente y fértil. Sin su contraparte, las cosas no tienen sentido y no SON realmente. Me atrevo a interpretar el argumento así: en la cosmovisión del amareteño, y del andino en general (y prefiero decir: “en su pacha-vivencia”) todo tiene vida, es ser viviente y debe ser alimentado, criado, regenerado a la manera de los seres vivientes. Todos los seres vivientes participan de la vida universal del pacha, el mega-organismo. En los grandes rituales colectivos - como verdadera tecnología simbólica - se regenera, alimenta, cría y fortalece la vida del pacha, - del triple mundo de los humanos, la naturaleza y las divinidades. En síntesis, el ritual colectivo de Amarete basado en sus 10 géneros, pretende juntar las cosas con su contraparte y casarlas para su regeneración, fuerza y duración. Así se asegura la vida del pacha: divinidades, naturaleza y runa (la comunidad humana). El ritual colectivo de Amarete basado en los 10 géneros simbólicos es para reafirmar el orden existencial. El género que se recibe de la chacra, expresa a la vez una sorprendente relación co-existencial hombre-tierra, concretamente del comunero con su chacra. La autora confiesa (p. 640) que el descubrimiento y la explicación de los diez géneros simbólicos y de los principios en adjudicar el género simbólico le tomó 6 años con largas estadías en terreno. El principio de los géneros simbólicos echa una luz particular sobre el ritual colectivo de Amarete, una luz indispensable para ver y entender el sentido emic de los rituales. La autora los describe e interpreta bajo esta luz. Ina Rösing (en adelante: IR) cumple con este propósito y logra una verdadera obra maestra: inédita y de mayor relevancia en la producción antropológica contemporánea. Veamos la estructura de la obra. El libro está articulado en tres secciones. Encontramos dos capítulos introductorios, que describen la geografía y el contexto social de la región, definen el objeto de la investigación y señalan sus premisas metodológicas, las que por su carácter innovador en la investigación socio-cultural merecen que las destaquemos más abajo. Se señala también la impresionante base de datos de este volumen registrada en decenas de libros con apuntes de campo, en centenas de cintas grabadas y transcritos en varios miles de páginas; y en muchas centenas de excelentes fotografías. Luego la autora presenta sin más preámbulos el tema mismo de los diez géneros y su notable importancia en la vida de la comunidad. IR agrega amplia información sobre la historia de su investigación y su insólita odisea como investigadora. Con esta información previa, la autora describe (cap. 3) la vida en Amarete, a partir de su geografía sagrada, ricamente articulada, y de su concepto del tiempo con un calendario festivo extraordinariamente rico en que a cada paso se encuentran las reglas relativas a los géneros. Con un ejemplo - la labor familiar cotidiana del cultivo de la papa - IR muestra que es imposible cotidianizar el trabajo aparentemente profano y que el tiempo y el espacio siempre son especiales y de carácter sagrado. ¡Elocuente ejemplo! que le vale como un previo teórico muy significativo porque enseña que las ocupaciones de cada día, el carácter sagrado del espacio y la articulación festiva del tiempo “sólo son tres polos de un mismo centro: la religión andina”. En la segunda sección (cap. 4-8), la parte principal del libro, la autora trata del ritualismo colectivo en que el tema de los diez géneros es el hilo conductor que atraviesa los cuatro rituales agrícolas cíclicos que ella describe: La papa en el ritual Irwi (cap. 4), el ritual Q’owa con el baile y la labranza de los varones másculinos y femeninos (cap. 5), la labranza ritual en el Jach’ana (cap. 6) y la huilancha en la cumbre de una montaña sagrada (cap. 7). Como complemento, describe un ritual amareteño de emergencia para llamar la lluvia (cap. 8). En la tercera sección (cap. 9-10) la autora intenta descifrar la lógica de las temáticas de género y espacio, una lógica flexible, variable y llena de improvisación, que permite la innovación y la evolución del ritual conforme las circunstancias y contextos cambiantes (cap. 9). En el último capítulo ella compara el ritual amareteño basado en los diez géneros, con el de las otras comunidades kallawayas, demostrando así su absoluta peculiaridad. Luego revisa toda la literatura andina para reforzar esta conclusión y termina con un listado de las cuestiones que siguen abiertas y que muestran la urgencia de una investigación etnohistórica para entender el proceso enigmático de la formación y transformación del ritual kallawaya (cap. 10). En mi opinión, la obra completa del MUNDO INKARI de IR es y será siempre un clásico en creatividad científica e información antropológica; y un abre-caminos para la metodología post-moderna en ciencias socio-culturales. La obra es una digna continuación de los tomos anteriores. Una investigación de largo alcance, de gran rigor, de mayor relevancia y que descubre una realidad cultural muy profunda, jamás sospechada e imposible de descubrir con una metodología positivista: demostrando que las grandes obras nacen no del robot académico sino de un gran amor.
- - - - - - - - - - - - - (*) El primer ciclo del Mundo Ankari (los Vols. 1-4) comprende: IR: Die Verbannung der Trauer (Llaki Wij’chuna). Nächtliche Heilungsrituale in den Hochanden Boliviens; Mundo Ankari, Band 1; Nördlingen: Greno, 1987. IR: Dreifaltigkeit und Orte der Kraft: die Weisze Heilung. Nächtliche Heilungsrituale in den Hochanden Boliviens; Mundo Ankari, Band 2; Nördlingen: Greno, 1988. IR: Abwehr und Verderben: die Schwarze Heilung. Nächtliche Heilungsrituale in den Hochanden Boliviens; Mundo Ankari, Band 3; Frankfurt: Zweitausendeins, 1990. IR: Die Schlieszung des Kreises: Von der Schwarzen Heilung über Grau zum Weisz. Nächtliche Heilungsrituale in den Hochanden Boliviens; Mundo Ankari, Band 4; Frankfurt: Zweitausendeins, 1991. El segundo ciclo del Mundo Ankari comienza con el volumen 5 de la obra, titulado: IR: Rituale zur Rufung des Regens. Zweiter ANKARI-Zyklus: Kollektivrituale der Kallawaya-Region in den Anden Boliviens; Mundo Ankari, Band 5; Frankfurt: Zweitausendeins, 1993.
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